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2014-07-07

Notación de tango. Objetivos

Recientemente, empecé la búsqueda de una o varias formas de anotar los pasos que bailamos en tango salón y sus danzas aledañas, milonga, vals y canyengue. Ahora quiero explicar cuáles son las ideas que tengo atrás de esto.
En primer lugar, yo creo que hay algo de cierto en la hipótesis de Sapir-Whorf, y creo que las cosas que podemos concebir están fuertemente limitadas por las cosas que podemos expresar en los lenguajes que manejamos. También creo que la notación musical es muestra de ello y hace que la música sea mucho más rica, inclusive cuando no se la usa directamente. Hace más de 10 años que estoy incluído en el mundo del tango y noto que no hay acuerdo sobre cómo nombrar las cosas que hacemos cuando bailamos. Esta fragmentación hace que no podamos compartir conocimientos eficientemente y, por lo tanto, no evolucionemos. Esto se nota particularmente cuando tomamos clases. Todo hay que mostrarlo y aprenderlo kineticamente. Las clases avanzadas solo tienen secuencias más largas pero, por no existir los elementos del lenguaje que lo permitan, no avanzan en otros aspectos del baile que quedan relegados a lo que la intuición de cada quién pueda hacer. El primer objetivo de la notación es dar un lenguaje que permita destrabar esto.
En segundo lugar, una notación sensata debería habilitar otras cosas. Si hubiera una notación buena y completa, sería posible hacer algo equivalente a un MIDI player de tango. Y mostrar animaciones de baile en 3D y con robots.
Una tercera cosa que se me ocurre es un sistema de reconocimiento de video en 3D que corrija los pasos de tango, como si fuera un@ profesor@ human@.
Happy hacking,
Aureliano.

2014-03-16

Cabeceo, técnica y táctica

En muchas milongas es de mala educación acercarse directamente a una persona y preguntarle si quiere bailar. Yo entiendo que es porque si no quiere, la forzás a elegir entre 2 opciones que son una cagada. La primera es bailar con vos de todas maneras y la segunda es exponerlos a ambos a que quede claro que no quiso bailar con vos.
Para evitar esto, existe un procedimiento que se llama cabeceo y es así (en su forma heteronormativa):

  1. Hombre y mujer establecen contacto visual.
  2. El hombre, sin romper el contacto visual, inclina su cabeza levemente hacia la pista.
  3. La mujer, sin romper el contacto visual, asiente con la cabeza.
  4. El hombre, sin romper el contacto visual, se acerca a donde la mujer esté sentada.
  5. Ambos van juntos hacia la pista.
Aunque parezca bastante machista, en realidad no lo es. El secreto está en el contacto visual. Si alguno de los 2 no quiere bailar con el otro, todo lo que tiene que hacer es romper el contacto visual. Así la otra parte sabrá que no quiere bailar y evita el escarnio público del rechazo (el rechazo en sí me parece que es inevitable).
Ahora la táctica. Si sos mujer y querés bailar, lo que tenés que hacer es:
  1. Estar bien sentada, tu postura corporal es lo que nos dice si querés bailar o no.
  2. Prestá atención a los bailarines con los que querés bailar, y tratá de establecer contacto visual con ellos. Si estás hablando con la chica que está sentada al lado tuyo, sin prestar atención a tu alrededor, es mucho más difícil invitarte a bailar. Esto es especialmente importante durante el primer tango de la tanda. 
Si sos hombre, 
  1. Tenés que hacer que te vean. Para eso en muchas milongas es normal circular por el pasillo (o borde de la pista)
  2. Salvo que tenga mucha confianza con la bailarina, o estés en una milonga que el cabeceo no se use, no invites a bailar a alguien sin seguir el procedimiento de arriba.
El procedimiento de arriba sirve para evitar malos entendidos. Si 2 bailarines invitan a la misma bailarina. La bailarina va a mantener contacto visual con el que haya elegido, y el otro podrá retirarse sin que nadie se de cuenta lo que pasó. Lo mismo si 2 bailarinas piensan que las invitó el mismo bailarín.

Nos vemos en las milongas,
Aureliano.

2012-11-27

Cómo empecé a hacer stand up

El otro día fui a ver a un amigo a hacer standup y eso me inspiró para escribir un monologuito sobre algunos aspectos del tango como baile social. Cualquier parecido o divergencia con la realidad es pura coincidencia. El título del mismo es "Cómo empecé a hacer stand up"

Hola,
yo soy Aureliano, sí mis viejos me la hicieron complicada, y bailo tango.

Ustedes se preguntaran como puede ser que baile tango. (con voz de viejo todo encorvado) No tengo 80 años, soy carilindo (guiño de ojos), parezco un cantante de glam de la década del 80, o me parezco a Jesús (peinado a 2 aguas mientras miro el piso, cuando termino miro al público).

Bueno, ¿cuántos de ustedes bailan tango? (Mirando al público)

Veo que no hay nadie (o hay muy poquitos) que saben bailar tango acá. Pensé que estábamos en la cuna del tango, donde nació Gardel, donde compusieron la Cumparsita, donde se ponía en pedo Piazzolla (pausa). Buenos Aires es la cuna del tango. Bueno, les voy a contar un poco como funciona todo esto porque sino no van a entender ningún chiste.

El baile del tango viene en dos sabores, escenario y salón. El tango escenario es el que pueden ver en un teatro, o en Caminito un domingo al mediodía. Una o más parejas haciendo piruetas.  Los chabones, (reflexionando) ¿chabón si que es una palabra tanguera, no?, los chabones disfrazados de muñeco de torta, con una flor roja en el ojal. Las minas con medias de red y un vestido largo rojo con un tajo al costado (señalo con el brazo opuesto haciendo el recorrido del tajo) que les llega hasta la axila. Bueno (pausa), yo no hago eso.

Lo mío es el tango salón, o tango social. Ese tango es el tango que bailaban nuestros abuelos, rechazaron nuestros padres. Se baila en unos lugares que se llaman milongas. Yo tengo identificados tres circuitos en los que clasifico a las milongas.

El primero es el turístico, es el que más conoce la gente que no baila. Suelen ser milongas que están por el centro. Hay principalmente turistas de todo origen, edad, sexo, nivel de baile y peso.También hay argentinos tratando de rapiñar algo, ¡cuándo no!. Hay profesores y profesoras de tango buscando alumnos, gente que alquila alojamiento, taxi-dancers, que son algo así como las putas del baile. Algún o alguna patadura no quiere planchar en la milonga y le paga a un bailarín o bailarina para que los baile. Y, como no, siempre hay alguien en busca de sexo ocasional (cara de inocente) y/o un viajecito a Europa desde arriba.

El segundo circuito es el de las milongas de viejos. Éstas abren generalmente más temprano y son en lugares como el Cuartel de Bomberos Voluntarios de Lanús. Estas milongas son extrañas. No hay nada más bizarro que ver a una señora de la edad de tu abuela vestida con un traje de leopardo pegado al cuerpo, al lado otra que está con una minifalda y con ellas una tercera que en un traje largo parece un matambre. Acá no van a encontrar ni un turista.

Por último está el circuito joven. Aunque su epicentro está por Palermo, también es fuerte por la zona de San Telmo. Hay un montón de turistas en este circuito, y también un montón de argentinos y argentinas, y, como dice el nombre, acá vienen el grueso de la gente de menos de 40. Este circuito se caracteriza por la violencia de las patadas que se propinan en la pista. Por ejemplo el otro día presencié como una mina tiró un voleo alto y cortó el muslo de otra mina con el taco aguja.

En cualquiera de los circuitos funciona el cabeceo. El mismo consiste en hacer un movimiento en diagonal ascendente apuntando hacia la pista mientras estableces contacto visual con una mina (mirar a alguien del público y hacer el movimiento lentamente). Si la mina está de acuerdo con la invitación asiente con la cabeza y espera a que la vaya a buscar. ¡Chicas! no se levanten directamente que si el cabeceo no es para ustedes es un bochorno.

Te acercás a la pista, y muchas veces sin mediar una sola palabra, te fundís en un abrazo. Esto es de lo más lindo del tango, y un tanguero que se precie puede, solo con ese abrazo, saber muchas cosas de la mina con la que está. ¿Estás nerviosa? ¿Está triste? ¿Se bañó? ¿Tiene las tetas operadas? (gesto de tetas con las manos, pausa). Podés saber todo eso antes de saber como se llama.

En las milongas se bailan grupos de 4 tangos, que se llaman tandas y que están separados entre sí por una canción no bailable, que se llama cortina. Una vez que termina la tanda, todos se van de la pista.

Entre tango y tango, dentro de una tanda, la pareja de bailarines tiene unos 20 segundos para tener una pequeña charla. Y, la verdad, nunca supe bien qué decir en esos momentos. Sí les puedo contar que intenté.

Yo: Qué linda tanda
Ella: qué orquesta es?
Yo: ni idea (cara de :-\ )

Yo: "La milonga está re-llena"
Ella: Y?
Yo: (cara de y en donde me meto)

Yo: "La milonga está re-llena"
Ella: Me estás diciendo gorda?

Yo. De dónde sos?
Ella. Eurasia.
Yo. Y eso qué es?

También probé no decir nada. A veces está todo bien, pero no siempre. Es especialmente malo cuando el disk jockey tarda en poner el siguiente tango. Son 5, 10 o 20 segundos fatales. De mirarse sin decir nada.

Lo peor, para mi, es preguntar el nombre de mi bailarina.

Yo: Cómo te llamas? (cara de langa)
Ella: Ya es la cuarta de vez que me preguntás mi nombre.
Yo: ups
Ella: Y a una amigas ya le preguntaste 2 veces
Yo: (hago un pozo con una pala y me entierro)

Aunque a veces zafo un poco más.

Yo: Dejé de preguntar nombres porque siempre me olvido.
Ella: Yo siempre me olvido también. ¿Cómo te llamás?
Yo: Aureliano.
Ella: Mi nombre también es complicado.
Yo: ¿Cómo es?
Ella: Emanuela
Yo: Mi segundo nombre es Emanuel
Ella: ¡Me parece que ya tuvimos esta conversación alguna vez!
Yo: ¡Esto lo voy a poner textual en el monólogo que estoy escribiendo!

Una cosa que me funcionó llamativamente bien es decir "no sé qué decir entre tango y tango", el problema es que como ahora sé que decir, ahora no sé qué decir y ahora que no sé qué decir sé que decir. ¡Bertrand Russell estaría orgulloso de mi!

Y reflexionando sobre esto me di cuenta que de da para hacer de esto un guión y así empecé a hacer standup.