Mostrando las entradas con la etiqueta alphago. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta alphago. Mostrar todas las entradas

2019-05-12

Presentación de tito

Ayer hice una presentación de tito el robotito en la Asociación Argentina del juego de Go en el marco del 14o Congreso Argentino de go.

Dejo acá el video por si lo quieren ver:



Y también las referencias que menciono en el último slide:


2016-06-29

Alpha Go, por favor calculá el komi

Hace unos meses Google pateó el goban y mostró que sus computadoras juegan al go mejor que cualquier ser humano. Encima, ¡parece que entrenaron a Alpha Go un poco más y ahora es 4 piedras más fuerte que antes!

O sea, el go dejó de ser algo que nosotr@s hacemos mejor. Pero eso tiene ventajas. Una de las cosas más raras del go es el komi. A diferencia del resto del go, que tiene más de 2000 años, sólo se usa regularmente hace menos de 100 años. El es la ventaja, en puntos, que le da el jugador negro al blanco porque el negro hace la primera jugada. La idea es que esa compensación hace que el partido sea más parejo. Cuando empezaron a usar komi en los torneos profesionales, usaron 4.5 puntos (.5 para evitar empates) y subió a 5.5 y después s 6.5 en Japón y Corea y a 7.5 en China. Pero no sabemos que valor tiene que tener. Y mirar las diferencias de puntos en los partidos de profesionales no sirve porque cambian de estrategia cuando van ganando (y sí, cuentan los puntos en el medio del partido).

Por eso, quiero pedirle a la gente que trabaja en AlphaGo que entrene a AlphaGo con distintos valores de komi y nos cuente, para cada posible valor del komi que porcentaje de las partidas las gana negro en un partido de AlphaGo contra sí mismo. Así podemos elegir el valor de komi que genera menos ventaja.

Si trabajás en DeepMind o conocés a alguien que trabaje ahí, o conocés a alguien que trabaje en Google, o podés contactar a la federación internacional de go, o se te ocurre algún otro camino, por favor pediles que calculen cuál es el mejor komi.

Muchas gracias,
Aureliano.